Porfirio García Vargas


A LA MUJER

Mujer que has sido de la vida esencia 
y el ser más bello del universo, 
a Dios le pido me de licencia 
para cantarte en mi humilde verso. 

    El Dios Eterno puso en tu alma 
la más grandiosa de las misiones; 
y tu ternura que nos inflama 
son de los cielos las bendiciones. 

   Llenas el alma de inspiraciones 
y no hay palabras en mi escarcela, 
para expresarte mis bendiciones 
y el amor puro que mi alma encierra. 

    Mujer que tienes perla divina 
y perfume sutil de primaveras; 
tus ojos tienen luz diamantina 
y en corazones muchas ternuras. 

   No basta un solo día para alabarte, 
ni bastan las palabras que yo escriba; 
por eso no haré más que bendecirte 
y que Dios te ilumine desde arriba. 

    Mujer trabajadora y abnegada 
depositaria del amor del cielo; 
quiero con cantos en mi alborada: 
¡ que eres grandiosa decirte quedo!

¿QUIÉN?

Y me preguntas tú si Dios existe 
cuando tienes tan cerca la respuesta? ; 
simplemente al momento en que naciste 
tu llanto primero te da la respuesta. 

    O cuando miras resplandor hermoso 
de bello amanecer que nos fascina; 
y las aves pletóricas de gozo 
entonan melodías con voz divina. 

    Y sigues preguntando mientras miras 
que el relámpago anuncia la tormenta; 
y con el alma entera le suspiras 
al milagro que da vida al planeta. 

    ¿Qué mano invisible coloca los astros 
en órbita exacta con tiempos precisos?; 
¿quién prende la chispa de los pechos nuestros 
y lanza destellos de dorados rizos?. 

    ¿Quién todo acomoda del grande universo? 
y quién mueve el aire y agita las olas?; 
¿qué ser invisible penetra en mi verso 
y pinta y perfuma las bellas corolas? 

   ¿Quién da a los gorriones su trino precioso 
que inspira y sublima la propia existencia? 
¿Quién pone del suelo la alfombra que piso 
y lanza fulgores a cada conciencia?. 

    ¿Quién pone en el pecho el púrpura objeto 
que en labor exacta mantiene tu cuerpo?; 
¿Y quién pone entonces de amores repleto 
la mente y el alma de joven inquieto? 

     Hay un ser divino, grandioso y perfecto 
que te ama y designa tu propia existencia, 
que vive doquiera, pero aquí muy dentro, 
enciende la hoguera de cada conciencia.

"TE AMO, ZACATECAS"

Yo te amo, Zacatecas, porque fuiste 
testigo del amor de mis abuelos; 
porque al abrir los ojos me ofreciste 
el más límpido y bello de los cielos. 

   Yo te amo, Zacatecas, por tus gentes 
que tienen en su herencia sangre azteca; 
porque tienes en pechos palpitantes 
ímpetus de caxcán y chichimeca. 

   Yo te amo, Zacatecas, por tus hijos 
que tienen en sus alma hierro puro; 
porque miran a lo alto siempre fijos 
y destellan al mínimo conjuro. 

    Yo te amo, Zacatecas,por tu historia, 
por tu Sol, por tu cielo y por tu Luna; 
por el valor que te cubrió de gloria 
y grabado en acero no se esfuma. 

    Yo te amo, Zacatecas, porque tienes 
enormes corazones de oro puro; 
porque la historia te cubrió las sienes 
de lauros y de encinas al conjuro. 

    Yo te amo, Zacatecas, porque suena 
tu nombre cual descarga de metralla, 
porque en medio al fragor se alza serena 
la figura inmortal del gran Ortega. 

  Yo te amo, Zacatecas, por tus héroes 
que llevan en su sien lauros y encinas, 
como el héroe inmortal Víctor Rosales 
o el ínclito titán García Salinas. 

   Yo te amo, Zacatecas,porque el pecho 
de patriótico amor crece y se ensancha; 
porque vibra mi ser cada que escucho 
las inmortales notas de tu marcha. 

    Yo te amo, Zacatecas, porque el viento 
que baja de la sierra huele a tuna; 
porque al ver a tus genes yo presiento 
en sus almas guardada una fortuna. 

    Yo te amo, Zacatecas, porque siento 
que mi ser se compone de tu esencia; 
porque tu nombre va en mi pensamiento 
grabado en el confín de mi conciencia. 

    Yo te amo, Zacatecas, porque suena 
yu nombre y el de México en mis sienes; 
Porque junto a García de la Cadena 
constituyen de mi alma sus confines. 

   Yo te amo, Zacatecas, y por eso, 
mi voz afino y al talento evoco; 
porque quiero poner en cada verso 
y en cada letra de mi amor un poco. 

    Hoy pronuncié tu nombre: ¡Zacatecas! 
y se inundó mi ser de valentía; 
escuché como toque de cornetas 
que llenaban de luz el alma mía. 

    Por eso cual te amó García Salinas 
y como te cantó López Velarde; 
Quiero un coro de voces argentinas 
y cantarte mi amor, tarde con tarde.






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