Roberto Lopez Moreno


HACIA LA MARIMBA

Marimba vieja que llorando cantas,

desgarro de la selva,

voz del bosque y la distancia.

 

Cuántas leyendas... cuántas

podría contarnos tu alma apasionada

inspirada en el trino de los pájaros

y en las ondas suicidas del Grijalva.

 

Soctón Nandalumí, que declinaste

la invitación que a tu valor hiciera

el altivo Tizoc desde el Teocalli,

de las cinco naciones que encontrara

el hispánico dios de la matanza,

fuiste la última que en colosal combate

sostuviera en su honor la fe del chiapa.

 

“El chiapa no ama, no llora, no canta...”

el verbo del hombre vuelto libro

con la voz de su ciencia nos hablaba,

pero había un acento superior, de siglos,

que en nuestras aulas de amor nos repetía:

el chiapa ama, llora y canta

y en ese ensueño se adormecen las marimbas

y en ese tiempo la aurora se levanta.

 

   Hay una historia que cuentan los abuelos

que en la vieja Nandiumé tomara vida,

la historia del amor de un indio zoque

y una bella princesa de Cupía,

Coyatok y Nandaxóchitl, que advirtiendo

que su amor imposible se volvía

decidieron suicidarse en el Tepetchia

uniendo en el abismo sus dos vidas.

Una historia de amor, como habrá muchas

palpitando en el rumor de las marimbas.

 

Más tarde aquel Tepetchia fue la tumba

del linaje gigante de los chiapa.  

Hoy un cúmulo de nuevas emociones

ennido buscan en tus notas gratas,

como busca refugio en los atardeceres

el tibio giro de las alas

de las golondrinas

bajo la cúpula de la pila

de la vieja Chiapa.

 

Domínguez girando alrededor del mundo

(Perfidia y Frenesí),

Gómez, David, con su vals Tuxtla,

viviendo y muriendo sin morir nunca.

De aquino en Huixtla,

de Ocozocuautla, Ramírez,

los “chatos” en Tapachula,

todo un ramo de luces musicales

que el universo surcan.

Paniagua y Nandayapa,

Gabriel Solís, Marín, una lista interminable

escrita en pentagramas

que viven para ti, flor de marimba,

proyectando a través de los teclados

con los que Corazón Borrás te inventara

el llanto y la sonrisa.

 

Chiapas, 

en tus noches de lumbre se levanta

un sonido en madera

sin mordazas, 

sin fronteras,

regando su semilla, fiesta y duelo

en la vasta campiña americana.

 

Marimba vieja que llorando cantas,

desgarro de la selva,

voz del bosque y la distancia.

DANZON

La amarga mar del Caribe

cruzó con el cuerpo ardiendo.

Su corazón de timbales

alumbró Puerto Progreso

y a Mérida caminó,

lumbre que iba tierra adentro.

Ya le llamaban Danzón

y Danzón nos fue creciendo.

 

Ay Danzón del corazón, 

del salón al arrabal

maestros de la tonada

cúanto regusto me dan,

tumba, tumba

y tumba y son,

bom y bom...

y riacatán.

 

 

Pero aún iba a bordear

los litorales del tiempo

y por las costas del Golfo

fue bajando, hondo, lento;

en Campeche, trovador;

en Tabasco, marimbero,

en Veracruz, todo junto

a no caber en el viento.

 

Y México, capital,

supo de su advenimiento:

fandango de Santa Anita,

Canal de la Viga y, luego

de Ixtacalco al California

fue inventando pasos nuevos

y se subió a los volcanes

para ver bailar al pueblo.

 

Juarez no debió de morir,

¡Ay! de morir...

 

¿Qué cómo llegó hasta Chiapas?

Secretos de tiempo y viento,

alas que arden los sonidos,

golondrina en pleno vuelo

que va describiendo su arco

al pentagrama del cielo

para que Esteban Alfonzo

lo haga el eco de su ensueño.

 

Nos trajo la mar amarga

este modo de sabernos,

zumo endulzado con caña

de amargos blancos y negros

y aquí con amor le hicimos

su más alto monumento.

 

De la clave a Caridad

en Cuba, con otro texto,

surgió la clave a Martí,

en charangas y troveros.

Un verso de dicha clave

fue sumado al nuevo ingenio

y así adornó sus compases

nuestro danzón más completo

prendiendo desde la espuma

dos historias y un encuentro.

 

Juarista en verde plumaje,

quetzal de luz chiapaneco,

Danzón que va retumbando

por las veredas del pecho.

Va don Esteban Alfonzo

inventándose en lo eterno.

 

 

 

Ay Danzón del corazón

del salón al arrabal

maestros de la tonada

cúanto regusto me dan...

tumba, tumba

y tumba y son,

bom y bom...

y riacatán.

 

Y así ha llegado rodando,

desde el mar hasta tu cuerpo,

a tu piel de buganvilias

donde la selva se ha hecho

tecla de piano y marimba,

suspirito comiteco.

 

Un fragor de flamboyanes

anida lumbre en tus senos,

río nocturno que te lame

con su música de verbos

y el “no debió de morir”,

suave, tibio, hondo, lento,

prende volcán repentino

reventando en lava ardiendo.

“No debió de morir”, cantan

la mar amarga y el cerro.

 

                     Retumbar de paila y paila,

timbal y machete arrecho,

golpe de Danzón quemando

los pistilos del deseo,

que sube hasta tu cintura

desde el mar hasta el mareo,

y de esa la mar amarga

muele la sal de los cuerpos.

Arde, Sur de don Esteban,

Danzón que en este momento

nace libertad que danza

con la libertad del fuego.

 

Juárez no debió de morir,

ay de morir...

 

Nace libertad del alma

a la libertad del viento.

RITMO DUO

a Leticia Ocharán

                                       a seis dias de su partida.

 

Ronda y eco

 ronda y eco,

llama blanca en golpe negro.

Upa ondulante la grupa,

alba azúcar,

ritmo denso,

luna blanca, blanca espuma,

ronda y eco,

 llama blanca en golpe negro.

Baila la noche esta noche

con un sabor tabasqueño

de ojo verde, verde, verde,

verde pupila en el reto,

baila la noche esta noche

ronda y eco

pega la manaza negra

sobre una rueda de cuero

y la llama blanca baila

piel de ondulado rejuego

y la llama blanca blanca

se vuelve fuego.

Eco y ronda,

eco y ronda,

ronda y eco.

NOCHE

Tumbalá Cancuc Tumbalá

Tumbalá Cancuc Tumbalá

Tumbalá Tumbalá Tumbalá

Toniná

Tenojib Ochuc Tenojib

Tenojib Ochuc Tenojib

Tenojib Tenojib Tenojib

Nambarití

Bronce de día

Bronce de noche

Noche

Noche

Mitontic Cuilá Mitontic

Mitontic Cuilá Mitontic

Mitontic Mitontic Mitontic

Mapiltic

Cumbujuyú Moluco Cumbuyujú

Cumbujuyú Moluco Cumbujuyú

Cumbujuyú Cumbujuyú Cumbujuyú

Chentún

Día de bronce

Noche de bronce

Noche

Noche

Naquiltil Mocnó Naquiltil

Naquiltil Mocnó Naquiltil

Naquiltil Naquiltil Naquiltil

Mitontic

Noche

Noche

CAÑA

Pujiltic Pujiltic hacia aquí

Pujiltic Pujiltic hacia allá

Pujiltic

Pujiltic

Risa morena del cañaveral

Demetrio Korsi te trajo

cumbia cumbiamba

cumbia cumbiamba

de la cumbiambá

Pujiltic

Pujiltic

Arturo Camacho Ramírez

“Bamba, bamba, bamba

qué palo de negra, zamba”

te da una tacita de su cafetal

con Muñoz del Monte ¡Va!

Pujiltic

Pujiltic

Risa morena    ja já

y de allá de Ecuador de Ecuador del allá

Adalberto, el Ortiz, el Ortiz del tambor

empieza que empieza, su pieza,

                   que empieza a repiquetear

“¡Bómbom - búmbum!

¡Bómbom -búmbum!

¡Bómbom - búmbum!”

y refresca en la fresca vertiente

la azúcar morena que lleva en su sal

Pujiltic Pujiltic

Claudio Barrera

“Zumba la cumba del Yancunú”

Santos Cermeño lo mismo que tú

“Carey, !caray! la Carey

                            Sin Saima simaló

seis meses amando está

                           Sin Saima simaló”

Pujiltic Pujiltic hacia aquí

Pujiltic Pujiltic hacia allá

Pujiltic

Pujiltic

Risa morena del cañaveral

Pujiltic


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