HACIA LA MARIMBA
Marimba vieja que llorando cantas,
desgarro de la selva,
voz del bosque y la distancia.
Cuántas leyendas... cuántas
podría contarnos tu alma apasionada
inspirada en el trino de los pájaros
y en las ondas suicidas del Grijalva.
Soctón Nandalumí, que declinaste
la invitación que a tu valor hiciera
el altivo Tizoc desde el Teocalli,
de las cinco naciones que encontrara
el hispánico dios de la matanza,
fuiste la última que en colosal combate
sostuviera en su honor la fe del chiapa.
“El chiapa no ama, no llora, no canta...”
el verbo del hombre vuelto libro
con la voz de su ciencia nos hablaba,
pero había un acento superior, de siglos,
que en nuestras aulas de amor nos repetía:
el chiapa ama, llora y canta
y en ese ensueño se adormecen las marimbas
y en ese tiempo la aurora se levanta.
Hay una historia que cuentan los abuelos
que en la vieja Nandiumé tomara vida,
la historia del amor de un indio zoque
y una bella princesa de Cupía,
Coyatok y Nandaxóchitl, que advirtiendo
que su amor imposible se volvía
decidieron suicidarse en el Tepetchia
uniendo en el abismo sus dos vidas.
Una historia de amor, como habrá muchas
palpitando en el rumor de las marimbas.
Más tarde aquel Tepetchia fue la tumba
del linaje gigante de los chiapa.
Hoy un cúmulo de nuevas emociones
ennido buscan en tus notas gratas,
como busca refugio en los atardeceres
el tibio giro de las alas
de las golondrinas
bajo la cúpula de la pila
de la vieja Chiapa.
Domínguez girando alrededor del mundo
(Perfidia y Frenesí),
Gómez, David, con su vals Tuxtla,
viviendo y muriendo sin morir nunca.
De aquino en Huixtla,
de Ocozocuautla, Ramírez,
los “chatos” en Tapachula,
todo un ramo de luces musicales
que el universo surcan.
Paniagua y Nandayapa,
Gabriel Solís, Marín, una lista interminable
escrita en pentagramas
que viven para ti, flor de marimba,
proyectando a través de los teclados
con los que Corazón Borrás te inventara
el llanto y la sonrisa.
Chiapas,
en tus noches de lumbre se levanta
un sonido en madera
sin mordazas,
sin fronteras,
regando su semilla, fiesta y duelo
en la vasta campiña americana.
Marimba vieja que llorando cantas,
desgarro de la selva,
voz del bosque y la distancia.
DANZON
La amarga mar del Caribe
cruzó con el cuerpo ardiendo.
Su corazón de timbales
alumbró Puerto Progreso
y a Mérida caminó,
lumbre que iba tierra adentro.
Ya le llamaban Danzón
y Danzón nos fue creciendo.
Ay Danzón del corazón,
del salón al arrabal
maestros de la tonada
cúanto regusto me dan,
tumba, tumba
y tumba y son,
bom y bom...
y riacatán.
Pero aún iba a bordear
los litorales del tiempo
y por las costas del Golfo
fue bajando, hondo, lento;
en Campeche, trovador;
en Tabasco, marimbero,
en Veracruz, todo junto
a no caber en el viento.
Y México, capital,
supo de su advenimiento:
fandango de Santa Anita,
Canal de la Viga y, luego
de Ixtacalco al California
fue inventando pasos nuevos
y se subió a los volcanes
para ver bailar al pueblo.
Juarez no debió de morir,
¡Ay! de morir...
¿Qué cómo llegó hasta Chiapas?
Secretos de tiempo y viento,
alas que arden los sonidos,
golondrina en pleno vuelo
que va describiendo su arco
al pentagrama del cielo
para que Esteban Alfonzo
lo haga el eco de su ensueño.
Nos trajo la mar amarga
este modo de sabernos,
zumo endulzado con caña
de amargos blancos y negros
y aquí con amor le hicimos
su más alto monumento.
De la clave a Caridad
en Cuba, con otro texto,
surgió la clave a Martí,
en charangas y troveros.
Un verso de dicha clave
fue sumado al nuevo ingenio
y así adornó sus compases
nuestro danzón más completo
prendiendo desde la espuma
dos historias y un encuentro.
Juarista en verde plumaje,
quetzal de luz chiapaneco,
Danzón que va retumbando
por las veredas del pecho.
Va don Esteban Alfonzo
inventándose en lo eterno.
Ay Danzón del corazón
del salón al arrabal
maestros de la tonada
cúanto regusto me dan...
tumba, tumba
y tumba y son,
bom y bom...
y riacatán.
Y así ha llegado rodando,
desde el mar hasta tu cuerpo,
a tu piel de buganvilias
donde la selva se ha hecho
tecla de piano y marimba,
suspirito comiteco.
Un fragor de flamboyanes
anida lumbre en tus senos,
río nocturno que te lame
con su música de verbos
y el “no debió de morir”,
suave, tibio, hondo, lento,
prende volcán repentino
reventando en lava ardiendo.
“No debió de morir”, cantan
la mar amarga y el cerro.
Retumbar de paila y paila,
timbal y machete arrecho,
golpe de Danzón quemando
los pistilos del deseo,
que sube hasta tu cintura
desde el mar hasta el mareo,
y de esa la mar amarga
muele la sal de los cuerpos.
Arde, Sur de don Esteban,
Danzón que en este momento
nace libertad que danza
con la libertad del fuego.
Juárez no debió de morir,
ay de morir...
Nace libertad del alma
a la libertad del viento.
RITMO DUO
a Leticia Ocharán
a seis dias de su partida.
Ronda y eco
ronda y eco,
llama blanca en golpe negro.
Upa ondulante la grupa,
alba azúcar,
ritmo denso,
luna blanca, blanca espuma,
ronda y eco,
llama blanca en golpe negro.
Baila la noche esta noche
con un sabor tabasqueño
de ojo verde, verde, verde,
verde pupila en el reto,
baila la noche esta noche
ronda y eco
pega la manaza negra
sobre una rueda de cuero
y la llama blanca baila
piel de ondulado rejuego
y la llama blanca blanca
se vuelve fuego.
Eco y ronda,
eco y ronda,
ronda y eco.
NOCHE
Tumbalá Cancuc Tumbalá
Tumbalá Cancuc Tumbalá
Tumbalá Tumbalá Tumbalá
Toniná
Tenojib Ochuc Tenojib
Tenojib Ochuc Tenojib
Tenojib Tenojib Tenojib
Nambarití
Bronce de día
Bronce de noche
Noche
Noche
Mitontic Cuilá Mitontic
Mitontic Cuilá Mitontic
Mitontic Mitontic Mitontic
Mapiltic
Cumbujuyú Moluco Cumbuyujú
Cumbujuyú Moluco Cumbujuyú
Cumbujuyú Cumbujuyú Cumbujuyú
Chentún
Día de bronce
Noche de bronce
Noche
Noche
Naquiltil Mocnó Naquiltil
Naquiltil Mocnó Naquiltil
Naquiltil Naquiltil Naquiltil
Mitontic
Noche
Noche
CAÑA
Pujiltic Pujiltic hacia aquí
Pujiltic Pujiltic hacia allá
Pujiltic
Pujiltic
Risa morena del cañaveral
Demetrio Korsi te trajo
cumbia cumbiamba
cumbia cumbiamba
de la cumbiambá
Pujiltic
Pujiltic
Arturo Camacho Ramírez
“Bamba, bamba, bamba
qué palo de negra, zamba”
te da una tacita de su cafetal
con Muñoz del Monte ¡Va!
Pujiltic
Pujiltic
Risa morena ja já
y de allá de Ecuador de Ecuador del allá
Adalberto, el Ortiz, el Ortiz del tambor
empieza que empieza, su pieza,
que empieza a repiquetear
“¡Bómbom - búmbum!
¡Bómbom -búmbum!
¡Bómbom - búmbum!”
y refresca en la fresca vertiente
la azúcar morena que lleva en su sal
Pujiltic Pujiltic
Claudio Barrera
“Zumba la cumba del Yancunú”
Santos Cermeño lo mismo que tú
“Carey, !caray! la Carey
Sin Saima simaló
seis meses amando está
Sin Saima simaló”
Pujiltic Pujiltic hacia aquí
Pujiltic Pujiltic hacia allá
Pujiltic
Pujiltic
Risa morena del cañaveral
Pujiltic
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