Las putas de abril
Las putas de abril
llevan un cántaro en el sexo
para refrescarse en primavera.
Llueven noche, semen y miel,
derrochan caricias,
son insaciables, rebeldes, ligeras.
Esculpen deseo en la carne del otro,
muerden, arañan, entienden
y callan en el silencio más impío.
Refugian en brazos
a los amigos, amantes, perversos y locos,
se desnudan, seducen, encubren.
Salen de las tinieblas para el alivio de almas en pena
dan gemidos, espasmos, orgasmos,
reciben desprecio, ofensas, monedas.
Claman caricias, consuelo, anhelos,
desdibujan su figura, su vientre, su rumbo,
profanan su nombre.
Les aguarda su esquina, su hombre, el perro, el miedo,
Mutilan sus días, su mañana, su esperanza,
encarnan el olvido.
Viven noches rotas para apaciguar el hambre,
perdieron el himen,
duran lo que un suspiro.
(En el fondo también soy puta de abril)
Olvida
Dices que mi piel te lleva al camino del olvido,
qué importa, cuando hay una vera en el sendero.
¡Olvida!, no te canses de recorrer sus territorios
que soy tierra en el silencio despojada de la arcilla.
Tras la vitrina del espejo,
-he vuelto enajenada de mí-
cae una lágrima en busca de tu olvido
sus cauces me conducen a tus manos
con la impaciencia de cavar estepas en mis ojos.
Bebe el vino consagrado que reposa en el altar
gota a gota explora las cenizas de mi boca,
que ávida de palabras caen como manantial
desbordado en los deseos de tu cuerpo.
Antes de irte apaga mis sombras
que has encajado las uñas en mi espacio.
Recuerda, no olvides habitarme,
aunque pierdas el camino.
Si me dijeras
Si me dijeras que el pan es agua
y el agua rocío de cielo
te lo creería.
Si me dijeras que los montes son
palomas de viento que se ocultan
en la mirada sepia
también te lo creería.
Si te dijera que mis manos
son un navío que van
por el camino sin frontera
no me lo creerías.
Si te dijera que mi regazo
necesita el apoyo de tu cabeza
no me lo creerías.
Como tampoco me creerías
que tengo puesta en las entrañas
la esperanza en tus pupilas
Hay amores
Hay amores que en la despedida mutilan al corazón herido
con un beso claman desesperadamente una caricia próxima
mancillan de sangre el nuevo amanecer
matan cuando la ausencia está presente.
Hay amores que van con las manos entrelazadas,
sin prisa tras el viento del oriente,
emprenden el camino junto a la luz del sol,
cumplen el sueño de cada noche,
con el surco de ojos conquistan el espacio
y llevan en las entrañas la esperanza perpetua.
Todos te nombran
No hay mar que no te nombre
ni cielo que no te anuncie,
cabalgas en las cordilleras de mi mente
gaviotas del augurio nocturnal.
Las horas secas
los grillos impacientes
el reposo de la tarde
una banca en la plazuela
me hacen recordarte.
Un perro callejero
muestra su mirada buena
y me lleva al centro de tus ojos
refugio de los míos.
Del bar surgen las notas
de una vieja melodía
te acercas a mi oído y al roce
suave de tus labios
la cantas dulcemente.
Llegaste en primavera
tejiste un cuerpo soleado
prendido con alfileres a tu follaje
ahora naufrago en la espesura.
Cruzo por la calle anidada a tu cintura
Infecunda reposa mi cabeza en tu hombro
ostia, pan y vino para consagrarte
mi corazón emprendió este viaje
manantial que no regresa.
Afuera llueve, cenizas en mis ojos
cuando sólo quiero olvidarte
las nubes te han traído
todos te nombran
estoy lista para recordarte.
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