A MI MUSA
Me despierta mi musa de repente
y
me dice que escriba este soneto;
no
sé cómo empezar, y así concreto
las
palabras que nacen de mi mente.
Y le pido que me lleve al siguiente
verso
, que va volando muy sujeto
a
otros versos de mi duro cuarteto,
para
acabarlo muy resplandeciente.
Y aquí a mi bella musa le prometo,
brindarle
este soneto transparente,
cuando
culmine yo el otro terceto,
que
ya casi lo tengo concluyente,
y
sin más escritura, muy discreto,
ya
acabé con el que tenía ausente.
TU HERMOSA BOCA
Bien sobre mí podrá pasar cada año
enmudeciendo
mi pobre alma loca,
pero
no olvidaré tu hermosa boca,
que
con mi corazón aquí, acompaño.
La suavidad de tus labios, extraño,
con
una sensación que me provoca
a
pensar que tu boca a mí me toca,
con
un beso de amor sin un engaño.
Siempre recordaré tu boca hermosa,
con
gran pasión y suavidad de rosa,
al
pensar en las noches que vivimos.
Tendré en mi corazón eternamente,
la
ilusión de abrasarte nuevamente,
para
calmar el fuego que sentimos.
FELIZ
Feliz me siento desde aquella noche,
que
con dulzura te besé en la boca,
y
me uní al delicado y suave broche;
que
a desearte aún más, me provoca.
Recüerdo
muy bien la vez aquella,
en
que con tu vivaz luz reluciente,
resplandeciste
como blanca estrella,
mi
corazón sencillo y transparente.
El perfumado aroma de tu aliento,
me
envolvió con angelical encanto;
y
me rebosó todo el pensamiento
tu
hermosa voz con su divino canto.
La soledad de aquella noche oscura,
fue
testigo de lo que allí vivimos,
sintiendo
la pasión y la hermosura,
con
besos amorosos que nos dimos.
Y feliz seguiré mientras tú aspires,
a
acariciar mi piel con calma suave;
y
a ti te miraré mientras me mires,
para
que este fulgor jamás acabe.
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