Adalberto Martín


A MI MUSA

Me despierta mi musa de repente y me dice que escriba este soneto; no sé cómo empezar, y así concreto las palabras que nacen de mi mente. Y le pido que me lleve al siguiente verso , que va volando muy sujeto a otros versos de mi duro cuarteto, para acabarlo muy resplandeciente. Y aquí a mi bella musa le prometo, brindarle este soneto transparente, cuando culmine yo el otro terceto, que ya casi lo tengo concluyente, y sin más escritura, muy discreto, ya acabé con el que tenía ausente.

TU HERMOSA BOCA

Bien sobre mí podrá pasar cada año enmudeciendo mi pobre alma loca, pero no olvidaré tu hermosa boca, que con mi corazón aquí, acompaño. La suavidad de tus labios, extraño, con una sensación que me provoca a pensar que tu boca a mí me toca, con un beso de amor sin un engaño. Siempre recordaré tu boca hermosa, con gran pasión y suavidad de rosa, al pensar en las noches que vivimos. Tendré en mi corazón eternamente, la ilusión de abrasarte nuevamente, para calmar el fuego que sentimos.

FELIZ

Feliz me siento desde aquella noche, que con dulzura te besé en la boca, y me uní al delicado y suave broche; que a desearte aún más, me provoca. Recüerdo muy bien la vez aquella, en que con tu vivaz luz reluciente, resplandeciste como blanca estrella, mi corazón sencillo y transparente. El perfumado aroma de tu aliento, me envolvió con angelical encanto; y me rebosó todo el pensamiento tu hermosa voz con su divino canto. La soledad de aquella noche oscura, fue testigo de lo que allí vivimos, sintiendo la pasión y la hermosura, con besos amorosos que nos dimos. Y feliz seguiré mientras tú aspires, a acariciar mi piel con calma suave; y a ti te miraré mientras me mires, para que este fulgor jamás acabe.






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