"Aquellos ojos... verdes..."
Unas silabas
unos tonos
nada más.
Canción que surge
de sus cenizas,
que como nunca
se mete a silbar.
Soñar,
Escuchar,
saber que existen
hombres que silban.
Hombres que se van,
que se van a sus lares
amados
enamorados
que silban.
Aqui... sin tí...
De las plantas hasta la cintura
soy nadie
soy de nadie
Cabeza tampoco no tengo,
y mis pechos
y mis brazos
y mi alma :
para qué los voy a nombrar.
Yo con mis metáforas,
mi metafísica,
mi metamorfosis,
qué hago
aquí...
sin tí...
¿ Buenísima ?
Me pregunto si a alguien
le falta mi presencia.
No tengo en quién pensar
que de mi necesita.
Doy pan a los gorriones,
leche al gato,
veneno a los mosquitos...
Y decir que siempre
me pensé
me creí
más que buena.
Anochecer
Siempre fué mi afán
de querer querer
y de querer ser querida.
Ahora en mis días
otoñales
destripados
de tanto haber querido,
encuentro la casa vacía.
Ventanas,
puertas,
umbrales,
me hablan del vaivén
de tantos seres que amé.
Se han ido,
se me han adelantado
dejándome atormentada,
obsequiándome de su muerte.
Existir
Aguantando sequía,
soportando ardor,
no me ven,
no me oyen,
no me dan de beber.
Tú que me intuyes,
tú que me sientes,
házme leña
ceniza
polvareda
cualquier cosa.
Házme.
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