Fernando Campos Valdivia


Me dices que no es fácil

Me dices que no es fácil 

                           regalar tu poesía.... 

                           mientras escribes un verso 

                           que empieza con tu mirada... 

                           que me cuenta cosas bellas, 

                           que me habla de la luna, 

                           que se mece en las estrellas... 



                           Me llevas a navegar 

                           en la barca de tus manos, 

                           que acarician sin tocar... 

                           que me recuerdan el cielo 

                           que vimos en aquél lugar... 



                           Me dices que no es fácil... 

                           mientras pones alas a tu risa 

                           que sale a revolotear, 

                           y me regalas un poema 

                           cuanto te veo caminar.... 



                           Me dices que no es fácil... 

                           que no lo vas a lograr.... 

                           y  yo solo escucho los versos 

                           que recitas sin hablar......

Yo, que no conozco de adioses

Yo, que no conozco de adioses, 

                           y detesto las despedidas... 



                           Yo, que solo sé de encuentros, 

                            y adoro las manos cogidas... 



                           Yo,...el eterno soñador... 

                            caminante sin caminos.... 



                           Hacedor de mil recuerdos, 

                           Capitán de mil destinos... 



                           Yo,  que poco a poco me estoy yendo, 

                           desde que empecé a vivir.... 



                           yo,  que aun estoy viviendo, 

                           solo para no morir... 



                           Yo, que siempre he sido un quijote, 

                           hoy me bato en retirada.... 



                           Arrojo el  yelmo, adolorido... 

                           bajo el escudo.. y guardo la espada... 



                           No me vencen, no... fieros enemigos 

                           con alfanje y lanza afilada... 



                            Me vence una hurí zalamera 

                           de grácil contorno y dulce figura... 



                           De sonrisa fácil,.... contagiosa, 

                           candor... y fina apostura... 



                           Me vencen dos ojos negros 

                           que matan con la mirada... 


                           Y unos labios que provocan, 

                            aunque no dijeran nada... 


                            Me matan, de mujer dos manos, 

                            llenas de caricias tiernas... 



                              que cuentan las cosas que calla, 

                              y que son verdades eternas.... 



                              Me mata, en fin, tu recuerdo... 

                              que me late en las entrañas... 



                               Por que hoy, que no estás conmigo, 

                               necesito saber si también me extrañas... 



                              Por que hay amores que no mueren, 

                             sinó se quedan dormidos... 



                             Por que hay dolores que no duelen, 

                             y olvidos que nunca van a ser olvidos... 



                             Aunque tal vez, ésta sea 

                             la última estocada que recibo, 



                            y éstos también,  de repente...., 

                            los últimos versos que yo escribo...

Y llegara un día te dije

Y llegara un día te dije, 

en que me has de olvidar 

me miraste a los ojos, sonreíste... 

diciendo que  eso nunca te iba a pasar... 



y ha pasado a pocos el tiempo.. 

el viento borró mis huellas en tu umbral 

ya se abrió por fin aquella flor en tu campo 

y llegó al fin tu olvido fatal.






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