Escribo en tiLa tierra se detiene en tu centro
te desnudo para vestirte con letras
escribo en sepia por tu trazo
mi boca de estaño nombra tus pasos
en tu cuerpo esculpo mis penas
sigo tus huellas
tu luz apaga mis sombras.
LlueveLlueve a tiempo no fechado
la tormenta se avecina.
Incierta la noche calla estrellas,
una lágrima del cielo es un ángel caído.
(Sopla el viento,
son tus pasos un rastro en el camino).
Soy las cenizas de nuestros días
en una historia fragmentada.
Se ha roto el espejo en mil pedazos
y llueve en las sombras, ¡oh profecía!
Han callado los pájaros,
perece el otoño en el invierno.
Hace frío, escarcha entre los matorrales,
su aliento me toca y tiemblo.
(Has muerto y lloro.
Hurgo -no hay motivos-,
te has ido sin decir adiós)
Llueve a cántaros,
los perros no cesan de aullar.
Mi piel se ha pintado de gris,
faltan tus manos para darle color.
Deambulo a fuego lento
se cocina la tinta y escribo.
Callé mi voz desde hace siglos
por lo que no soy.
Después de la siembraDespués de tu boca queda la siembra,
el camino a la curvatura de tus labios
son indelebles horas del arado.
Llevas cadenas escarchadas entre dientes
refugio de palabras aceradas
dispuestas para la cosecha del olivo.
Gotas de río la carne de tu boca
recuadro para el marfil de tu risa
que explota destellos en la campiña.
Se hizo el silencio en un suspiro:
Dos bocas se confrontan,
sus lenguas son filosas espadas
bañadas en saliva, húmedas
se arremeten, se enlazan, se entregan
franquean la victoria sin vencidos.
Después de la guerra
repican campanas,
las aves anidan poco a poco.
Reverdece, ¡a levantar la pizca!
Ha germinado un beso entre las cenizas
Hablar de nada...Entra el sol por la ventana
embriagado de pájaros de acero
llamarada en el tintero
desgajas rayos uno a uno.
Profana, lánguida tentación
de lluvia en la mañana
para dar color a la muerte
sangre, guerra y tierra
Un día llegas y te vas,
con el silencio de la espuma
callas el tiempo a gotas,
amoroso ungüento de apetitos.
Has roto el cristal antes de irte,
las sombras parten contigo
escarchadas con mil letras,
bordeando el péndulo del vacío.
Exhalas frío a pedazos en invierno
el fruto se ha marchitado en tu boca
fuego de brazas que habito
laceras sin piedad mi cuerpo a borbotones
La tarde es una mariposa colmada
de futuro en sus entrañas.
(Hablar de nada es decir
que en cierta forma existo).
La agoníaA Mariano López, In Memorian
Cegó sus ojos al filo del alba
agonizó en la soledad del hombre,
sombría y puntual acudió la muerte.
Su mirada apuntaba al Este
el tiempo paró en un instante
nadie le aguardaba.
Una vida para morir
un minuto para vivir.
Fue un entierro de muerte.
Con dardos de colores
emerges como manantial
en los cauces de mi memoria.. |