Lady López Zepeda


Escribo en ti

La tierra se detiene en tu centro

te desnudo para vestirte con letras

escribo en sepia por tu trazo

mi boca de estaño nombra tus pasos

en tu cuerpo esculpo mis penas

sigo tus huellas

tu luz apaga mis sombras.

Llueve

Llueve a tiempo no fechado

la tormenta se avecina.

Incierta la noche calla estrellas,

una lágrima del cielo es un ángel caído.

 

(Sopla el viento, 

son tus pasos un rastro en el camino).

 

Soy las cenizas de nuestros días

en una historia fragmentada.

Se ha roto el espejo en mil pedazos

y llueve en las sombras, ¡oh profecía!

 

Han callado los pájaros, 

perece el otoño en el invierno.

Hace frío, escarcha entre los matorrales,

su aliento me toca y tiemblo.

 

(Has muerto y lloro.

Hurgo -no hay motivos-,

te has ido sin decir adiós)

 

Llueve a cántaros,

los perros no cesan de aullar.

Mi piel se ha pintado de gris,

faltan tus manos para darle color.

 

Deambulo a fuego lento

se cocina la tinta y escribo.

Callé mi voz desde hace siglos

por lo que no soy.

Después de la siembra

Después de tu boca queda la siembra,
el camino a la curvatura de tus labios
son indelebles horas del arado.

Llevas cadenas escarchadas entre dientes
refugio de palabras aceradas
dispuestas para la cosecha del olivo. 

Gotas de río la carne de tu boca 
recuadro para el marfil de tu risa
que explota destellos en la campiña.

Se hizo el silencio en un suspiro:
Dos bocas se confrontan, 
sus lenguas son filosas espadas
bañadas en saliva, húmedas
se arremeten, se enlazan, se entregan
franquean la victoria sin vencidos.

Después de la guerra
repican campanas,
las aves anidan poco a poco.

Reverdece, ¡a levantar la pizca!
Ha germinado un beso entre las cenizas

Hablar de nada...

Entra el sol por la ventana

embriagado de pájaros de acero

llamarada en el tintero

desgajas rayos uno a uno.

 

Profana, lánguida tentación

de lluvia en la mañana

para dar color a la muerte

sangre, guerra y tierra

 

Un día llegas y te vas,

con el silencio de la espuma

callas el tiempo a gotas,

amoroso ungüento de apetitos.

 

Has roto el cristal antes de irte,

las sombras parten contigo

escarchadas con mil letras,

bordeando el péndulo del vacío.

 

Exhalas frío a pedazos en invierno

el fruto se ha marchitado en tu boca

fuego de brazas que habito

laceras sin piedad mi cuerpo a borbotones

 

La tarde es una mariposa colmada 

de futuro en sus entrañas.

 

 (Hablar de nada es decir 

que en cierta forma existo).

La agonía

A Mariano López, In Memorian

 

Cegó sus ojos al filo del alba

agonizó en la soledad del hombre,

sombría y puntual acudió la muerte.

Su mirada apuntaba al Este

el tiempo paró en un instante

nadie le aguardaba.

Una vida para morir

un minuto para vivir.

Fue un entierro de muerte.

Con dardos de colores
emerges como manantial
en los cauces de mi memoria..


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