Francisco Villaespesa



Balada

Llamaron quedo, muy quedo
a las puertas de la casa.

-¿Será algún sueño? -le dije-
que viene a alegrar tu alma?

-¡Quizás! Contestó riendo.
Su risa y su voz soñaban.

Volvieron a llamar quedo
a las puertas de la casa...

-¿Será el amor? -grité pálido,
llenos los ojos de lágrimas...

-Acaso -dijo mirándome...
Su voz de pasión temblaba...

Llamaron quedo, muy quedo 
a las puertas de la casa...

-¿Será la muerte? -yo dije.
Ella no me dijo nada...

Y se quedó inmóvil, rígida,
sobre la blanca almohada,
las manos como la cera
y las mejillas muy pálidas.


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